Cómo organizar tu día con un sistema sencillo
Hay días que parecen una cadena de interrupciones, del primer mensaje al último. A menudo la carga de trabajo en sí es asumible, y lo que falta es un plan. Organizar bien tu día no exige un sistema complicado. Requiere unos minutos de planificación por la mañana y un breve repaso al final del día.
Esta es una rutina sencilla para personas con mucho trabajo. Tiene cuatro partes: planificar el día, reservar bloques de tiempo, manejar las interrupciones y repasar el día antes de terminar.
¿Cómo conviene planificar el día?
Planifica antes de que el día empiece a decidir por ti. Dedica cinco minutos cada mañana a elegir los dos o tres resultados que harían que el día saliera bien. Anótalos y prográmalos primero. Todo lo demás se organiza a su alrededor.
Calcula con sinceridad cuánto tiempo tienes. Mira tu calendario antes de elegir. Si tienes cuatro horas de reuniones, no tienes un día entero para el trabajo que exige concentración, y tu plan debería reflejarlo. Un plan corto y realista es mejor que uno largo y optimista. Además, terminar lo que planificaste hace más creíble el plan del día siguiente.
Al elegir tus prioridades, estas preguntas ayudan:
- ¿Qué vence hoy o mañana?
- ¿Qué está esperando otra persona para poder seguir?
- ¿Qué causaría un problema mayor si esperara una semana más?
¿Qué es la planificación por bloques de tiempo y sirve de algo?
Planificar por bloques de tiempo consiste en dar a cada tarea importante un espacio concreto en tu calendario, en lugar de dejarla en una lista abierta. Una tarea con una hora asignada tiene muchas más probabilidades de hacerse que una que espera a que surja un rato libre.
Ayuda por dos motivos. Primero, te obliga a elegir con realismo, porque solo puedes reservar lo que cabe en las horas que tienes. Segundo, evita que el trabajo que exige concentración se llene de pequeñas peticiones. Si tu calendario muestra que de 9:00 a 11:00 toca redactar un informe, es más fácil decirle a alguien que su pregunta puede esperar hasta las 11:00.
Algunos consejos prácticos:
- Pon la tarea más difícil en el momento del día en que mejor te concentras. Para mucha gente, es la mañana.
- Deja algo de margen entre bloques, porque las tareas suelen llevar más tiempo del previsto.
- Agrupa las tareas pequeñas, como las respuestas y las llamadas rápidas, en un solo bloque en lugar de repartirlas a lo largo del día.
¿Cómo manejas las interrupciones?
Anota lo nuevo antes de decidir si te ocupas de ello. Cuando algo llega en medio de una tarea, añádelo a tu lista en lugar de pasar a ello enseguida. La mayoría de las interrupciones parecen urgentes en el momento, pero muchas pueden esperar una hora sin ningún problema.
Protege al menos un bloque al día con las notificaciones desactivadas, para que tu trabajo más importante reciba toda tu atención. Si tu trabajo exige que estés disponible, avisa a los demás de cuándo vas a revisar los mensajes. Un horario de respuesta previsible reduce la presión de contestarlo todo al momento.
Algunas interrupciones sí son urgentes. Cuando pase, cambia de tarea de forma deliberada. Escribe una nota breve sobre dónde te quedaste en la tarea actual, para que retomarla después te cueste menos.
¿Qué hacer al final del día?
Dedica dos minutos a repasar el día antes de dejar de trabajar. Marca lo que hiciste. Pasa a otra fecha lo que quedó sin terminar en lugar de dejarlo donde estaba. Después, elige las primeras tareas de mañana.
Con este breve repaso, empiezas la mañana siguiente con un plan ya hecho. No pasas la primera media hora averiguando dónde te quedaste. También te resulta más fácil dejar de pensar en el trabajo por la noche, porque lo pendiente ya está anotado.
¿Y las tareas personales?
Tu día no es solo tu trabajo. Las citas, los recados y los planes familiares compiten por las mismas horas que el trabajo. Si los llevas en un sistema aparte, es fácil planificar más de lo que cabe en el día. Es más sencillo ver las tareas del trabajo y las personales en un solo lugar, para que el plan que haces cada mañana refleje el día entero.
Empieza poco a poco. Prueba esta rutina durante una semana, solo con el plan de la mañana y el repaso del final del día. Añade los bloques de tiempo cuando esas dos cosas te salgan con naturalidad.
Un plan diario suele mezclar trabajo compartido con cosas que solo te afectan a ti. En Wabi, una tarea puede ser privada dentro de una lista compartida, así que puedes tener todo tu día en un solo lugar sin mostrar cada tarea a todo el mundo.