7 hábitos de productividad que de verdad duran
En su libro Hábitos atómicos, James Clear sostiene que tus resultados dependen menos de los objetivos que te fijas y más de los sistemas que sigues cada día. La cita no es literal, pero la idea se aplica bien a la productividad. Sacar el trabajo adelante depende sobre todo de unos pocos hábitos pequeños que se repiten a diario. Aquí tienes siete fáciles de empezar y de mantener.
¿Por qué suelen fallar los hábitos de productividad?
La mayoría de los hábitos nuevos empiezan demasiado grandes. «Planificar toda la semana cada domingo» suena bien hasta el primer fin de semana ajetreado. La rutina se rompe, y tras unas cuantas semanas sin hacerla, desaparece.
Los hábitos duran cuando son lo bastante pequeños para cumplirlos en tu peor día. Un hábito de dos minutos puede sobrevivir a una semana difícil. Uno de una hora, normalmente no. Es mejor empezar con algo que parezca demasiado fácil y ampliarlo más adelante.
¿Cuál es el hábito más sencillo para empezar?
Un repaso diario de dos minutos. Cada día a la misma hora, abre tu lista de tareas, elige tus tres tareas principales y quita lo que ya esté terminado. Es pequeño y rápido, y varios de los hábitos que siguen nacen de él. Cuando ya miras tu lista cada día, anotar tareas y elegir prioridades pasan a ser el siguiente paso natural.
Siete hábitos que vale la pena adoptar
1. Anota cada tarea en un solo lugar, en el momento
Cuando surja una tarea, anótala enseguida, siempre en el mismo lugar. Dejas de depender de la memoria y dejas de perder tareas que se mencionaron de pasada en una llamada o una conversación.
2. Elige tres prioridades antes de mirar los mensajes
Tu bandeja de entrada está llena de las prioridades de otras personas. Decide primero las tuyas. Si eliges las tres tareas que más importan hoy antes de abrir el correo o el chat, es mucho más fácil reservarles tiempo.
3. Reserva un bloque de tiempo para tu trabajo más importante
Dale a tu tarea principal un espacio fijo en el calendario. Una tarea con una hora asignada tiene más probabilidades de hacerse que una que espera a un rato libre, porque en un día ajetreado los ratos libres escasean.
4. Haz un repaso de dos minutos al final del día
Antes de dejar de trabajar, marca lo que está hecho, cambia de fecha lo que no y elige la primera tarea de mañana. Empezarás el día siguiente sabiendo por dónde arrancar.
5. Lleva una lista de tareas terminadas
La mayoría de las listas de tareas solo muestran lo que falta. Una lista de tareas terminadas muestra tu avance. En los días que parecen poco productivos, a menudo te recuerda que hiciste más de lo que creías.
6. Agrupa las tareas pequeñas parecidas
Las respuestas, las llamadas cortas y las tareas administrativas rápidas cuestan menos si las haces juntas. Reserva uno o dos bloques al día para ellas, para que no interrumpan una a una el trabajo más exigente.
7. Protege un bloque de concentración sin notificaciones
Incluso una hora al día sin avisos marca la diferencia en el trabajo que exige concentración. Diles a las personas con las que trabajas cuándo vuelves a estar disponible, para que sepan cuándo esperar una respuesta.
¿Cómo mantienes la constancia?
Une el nuevo hábito a algo que ya haces. Repasar tus tareas justo después del café de la mañana es más fácil de recordar que un repaso «en algún momento de la mañana». La rutina que ya tienes se convierte en el recordatorio.
Haz visible el hábito. Ten tu lista de tareas donde la veas, por ejemplo en la pantalla de inicio del teléfono o en una pestaña del navegador que dejes abierta. Un hábito que te obliga a ir a buscarlo es más fácil de saltarse.
Empieza con un hábito en lugar de con los siete. Cuando el repaso diario se haya vuelto automático, añade el siguiente. Si intentas sumar varios a la vez, es más probable que acabes dejándolos todos al mismo tiempo.
¿Y si te saltas un día?
Saltarse un día es normal. Lo que importa es volver al hábito al día siguiente. Un repaso que no hiciste cambia muy poco. El verdadero riesgo es tomar un día perdido como motivo para abandonar. Mantén cada hábito lo bastante pequeño para que volver a empezar sea fácil.
Los hábitos se mantienen mejor cuando tu lista siempre está a mano. Wabi es gratis en iPhone, Android y la web, y tus listas son las mismas en todos los dispositivos en los que inicias sesión. Puedes descargar Wabi en tu teléfono o abrirlo en el navegador.
Por ahora, la app solo está disponible en inglés.